Cartas De Amor

Cartas De Amor

Pastor Miguel Arrázola. Abril 19, 2019

Nuestra fe no está fundamentada en hombres, sino en el Dios vivo.

Enseñanza.

Mateo 27:32-54 (RV60)

32 Cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene que se llamaba Simón; a éste obligaron a que llevase la cruz. 33 Y cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota, que significa: Lugar de la Calavera, 34 le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; pero después de haberlo probado, no quiso beberlo. 35 Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.

36 Y sentados le guardaban allí. 37 Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDÍOS. 38 Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda. 39 Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza, 40 y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. 41 De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían:

42 A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. 43 Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios. 44 Lo mismo le injuriaban también los ladrones que estaban crucificados con él. 45 Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. 46 Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? 47 Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: A Elías llama éste.

48 Y al instante, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la empapó de vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber. 49 Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle. 50 Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. 51 Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; 52 y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; 53 y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. 54 El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios.

Jesús es la persona más pura, limpia, elocuente, sabia y perfecta que ha existido, y aun así fue crucificado. Jesús entendió que el padre no iba a pasar esa copa de Él, por eso decidió entregarse. Judas lo entregó por treinta monedas de plata, él escuchó todos los sermones de Jesús y aun así lo entregó, porque no tiene que ver con el mentor, sino con el corazón del discípulo. Judas fue fundamental en la vida de Jesús, él fue el instrumento de la resurrección.

Jesús alimentó a cinco mil, de los cuales solo quinientos le siguieron. En Getsemaní tuvo 12 discípulos, tres estuvieron en su mayor angustia y solo uno hasta su muerte, es decir, entre más te acerques a la cruz, menor es la multitud.

Muchos dicen que no han hecho mal a nadie al nivel de otras personas, entonces, ¿por qué decir que Jesús tomó su lugar si no lo merecían?, la realidad es que todos merecíamos la cruz.

Cuando se va a la guerra, los soldados pelean sobre otro país, pero cuando son bombardeados por los demás, los matan a todos. Así sucedió con nosotros cuando Adán y Eva se rebelaron contra Dios, quedaron bajo la influencia del diablo, por eso todos los descendientes de Adán pertenecen al diablo; cuando ellos pecaron, le entregaron su señorío al diablo y se hicieron sus esclavos.  La decisión de Adán y Eva afectó nuestra condición espiritual.

Isaías 53:5 (RV60)

Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Gálatas 3:13 (RV60)

13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero ,

Todos necesitamos un salvador, porque la paga del pecado es la muerte. Cuando Jesús dijo “Dios mío. Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” se identificó con nosotros, se volvió lo que nosotros éramos, se identificó con todos los pecados. Jesús no cometió pecado, pero se hizo pecado, tomó nuestro lugar, y aunque no estábamos en la cruz, sí estábamos presentes (Gálatas 2:20; Gálatas 6:14). Cuando Jesús murió, nosotros morimos al mundo.

Todos los reyes de la tierra en la historia, siempre mandan a su pueblo a morir por ellos; solo uno mandó a su hijo a morir por los demás. Jesús no tuvo títulos pero le decían maestro, no tuvo siervos pero lo llamaban maestro, no tenía medicina pero le decían sanador, no cometió ningún crimen y lo crucificaron, fue sepultado pero vive hoy.

La gente se burló de Jesús, así como se burlan de nosotros. La Biblia dice que el sol se oscureció, su misma creación no lo podía ver siendo humillado, las rocas se partieron y los muertos se levantaron de las tumbas, su muerte trajo vida.

No sé si estas en un viernes oscuro o un sábado tenebroso, pero tu domingo viene. Dios es especialista en cambiar tu situación en tres días. De tu crucifixión pasarás a tu resurrección, los cristianos no perdemos, porque sea que vivamos o muramos, del Señor somos. Solo Dios es especialista en volver muerte y crucifixión, en resurrección.

Para subir al cielo no necesitas una escalera, sino una cruz. En la cruz, fuimos completamente perdonados sin ser recriminados. Todas las religiones tienen libros, seguidores y templos, lo que nos diferencia de ellos es que todos están muertos, solo Jesús resucitó de los muertos. Ningún hombre en la humanidad jamás murió en la cruz por los pecados de todos, solo Él, por eso nosotros no llamamos cristianismo sino cristiandad, porque no es una religión, es una relación con un redentor que está vivo.

Jesús no murió para ser un camino, sino el único camino al cielo. Nadie ha podido entender el hecho de que, cuando Jesús caminó con la vía dolorosa, estaba tan agotado que se le calló la cruz, lo hizo porque sabía que a veces se nos cae la cruz y no queremos caminar con él, dudamos de su amor. Pero sin importar lo que esté pasando en tu vida, no dudes de su amor, Él lo dio todo por nosotros; Él no sufrió la horrenda muerte de cruz para que nos diéramos por vencidos, lo hizo para que tuviéramos vida en abundancia, para salvar nuestras almas.

Si lo que te está pasando no es bueno, no es tu final, porque todo final en Dios termina bien. No sé qué promesa te han dado y se ha derrumbado, Dios dijo y hará, Él cumplirá todo propósito en ti. A pesar de la muerte de Abel y la desaparición de Caín, Adán y Eva tuvieron otro hijo, del cual surgió la genealogía de Jesús, porque el cielo siempre gana.

Nadie escoge nacer la primera vez, pero sí escogemos nacer la segunda vez. Y hoy debes escoger nacer de nuevo, porque lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. Cuando naces de nuevo en Cristo, reconoces que Él lo hizo por ti, cuando le recibes por decisión, entonces las cosas en tu vida van a cambiar.

El pecado y la muerte entraron por un hombre, por eso la vida también entró por un hombre, Jesús venció al diablo en la cruz bajo sus propios términos. El real sacrifico de Jesús lo vemos en que, cuando vayamos al cielo, nuestro cuerpo mortal se va a vestir de incorruptibilidad, allá la única persona que llevará cicatrices es Jesús, mientras nosotros tendremos nuestras manos completas, Jesús tendrá agujeros, y lo tendrá así por la eternidad. A Él le costó su cuerpo, tu salvación, y eternamente será un recordatorio. Dice la Biblia que cuando el soldado, por acelerar su muerte, le metió una lanza en su costado, salió agua y sangre, Él fue tan bueno que, así como del costado del hombre nació la mujer, del costado de Jesús nació la iglesia, Él dio su vida por la iglesia.

Cristo no murió en la cruz para que renunciemos y claudiquemos en la fe. Cuando llegues al cielo tu cuerpo será perfecto, pero el suyo estará traspasado, y en el tabernáculo estará su sangre rociada, por esa sangre es que ahora vivimos, porque quien no tiene a Cristo solo sobrevive. La peor tragedia no es morir, sino morir sin Cristo. La peor tragedia es creer que tienes un propósito mayor que el de Dios, su propósito es que le ames y sirvas toda la vida.

La cruz no es para colocarla en la puerta, es para cargarla todos los días, para hacer las obras que Él hizo y aún mayores.

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