Entrega Tus Guantes

Entrega Tus Guantes

Pastor Miguel Esteban Arrázola. Agosto 19, 2018

Hay veces que nos sentimos como si en la vida estuviéramos en un ring de batalla. Sientes que estás luchando, que estas teniendo problemas, dificultados, luchando con esto, con lo otro.

Enseñanza.

Juan 13:33-38 (NTV)

“Mis queridos hijos, voy a estar con ustedes solo un poco más de tiempo. Y, como les dije a los líderes judíos, ustedes me buscarán, pero no pueden ir adonde yo voy. Así que ahora les doy un nuevo mandamiento: ámense unos a otros. Tal como yo los he amado, ustedes deben amarse unos a otros. El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos».

 Simón Pedro le preguntó: —Señor, ¿adónde vas? Y Jesús contestó: —Ahora no puedes venir conmigo, pero me seguirás después. —¿Pero por qué no puedo ir ahora, Señor? —le preguntó—. Estoy dispuesto a morir por ti. —¿Morir por mí? —le contestó Jesús—. Pedro, te digo la verdad, mañana por la mañana, antes de que cante el gallo, negarás tres veces que me conoces”.

 Aquí el Señor no estaba hablando de la vida eterna sino de la Cruz, porque pecado no limpia pecado. Una persona pecaminosa con pecado en su ADN no podía limpiar a una persona en pecado, por eso Jesús fue quien murió por nosotros, porque Él era limpio de todo pecado.

Juan 14:1-14 (NTV)

“»No dejen que el corazón se les llene de angustia; confíen en Dios y confíen también en mí. En el hogar de mi Padre, hay lugar más que suficiente. Si no fuera así, ¿acaso les habría dicho que voy a prepararles un lugar? Cuando todo esté listo, volveré para llevarlos, para que siempre estén conmigo donde yo estoy. Y ustedes conocen el camino que lleva a donde voy. —No, Señor, no lo conocemos —dijo Tomás—. No tenemos ni idea de adónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?

 Jesús le contestó: —Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí. Si ustedes realmente me conocieran, también sabrían quién es mi Padre. De ahora en adelante, ya lo conocen y lo han visto. Felipe le dijo: —Señor, muéstranos al Padre y quedaremos conformes.

 Jesús respondió: —Felipe, ¿he estado con ustedes todo este tiempo, y todavía no sabes quién soy? ¡Los que me han visto a mí han visto al Padre! Entonces, ¿cómo me pides que les muestre al Padre? ¿Acaso no crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que yo digo no son mías, sino que mi Padre, quien vive en mí, hace su obra por medio de mí. Solo crean que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí; o al menos crean por las obras que me han visto hacer.

 »Les digo la verdad, todo el que crea en mí hará las mismas obras que yo he hecho y aún mayores, porque voy a estar con el Padre. Pueden pedir cualquier cosa en mi nombre, y yo la haré, para que el Hijo le dé gloria al Padre. Es cierto, pídanme cualquier cosa en mi nombre, ¡y yo la haré!”.

 Hay veces que nos sentimos como si en la vida estuviéramos en un ring de batalla. Sientes que estás luchando, que estas teniendo problemas, dificultados, luchando con esto, con lo otro. Muchas veces reaccionamos diferentes porque estamos bajo presión y ese es el punto: ¿Cómo vas a reaccionar cuando las presiones de la vida te estén abrumando? Y todos tenemos modos de escape diferentes para huir de las presiones. Por ejemplo, a mí me gusta ir a cine o ver series, porque no me toca hablar. Yo hablo todo el tiempo: Consejerías, reuniones, Casa de Vida, ¡siempre estoy hablando! Por eso amo ir a cine y estar en silencio.

Vemos personas con diferentes tipos de reacciones: Pedro, Tomás y Felipe. Pedro es el tipo de persona que cuando los problemas vienen están dispuestos a poner el pecho, son los luchadores. Cuando están bajo presión, su método de escape no es llorar.

A los Pedros les fastidia cuando la gente llora en medio de la persecución, porque ellos vivieron lo mismo y no se rindieron. Son sangre fría. Los Pedro hacen lo que sea para cumplir su objetivo, no piensan antes de actuar, sienten que todo lo hacen bien.

Pedro es luchador, pero Tomás es sentimental. Lo vemos en Juan 14:5 “—No, Señor, no lo conocemos —dijo Tomás—. No tenemos ni idea de adónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?”. Los Tomás siempre quieren estar rodeados de alguien cuando las cosas andan mal, no les gusta estar solos. Son sentimentales, necesitan sentir para saber lo que está pasando.

Los Tomás siempre llegan tarde, normalmente son exagerados, sensibles, son los que preguntan todo el tiempo por qué. Necesitan entenderlo todo para poder sentirse seguros.

Estos discípulos se encontraban en un ring de angustias y Pedro quería lucharlo, Tomás quería entenderlo pero luego viene Felipe, quien quería resolverlo. Los Felipe son solucionadores, pero son de las personas que utilizan su lógica para solucionar los problemas. Son intelectuales, gente de lógica, mantienen la calma. Lo vemos en Juan 14:8 “Felipe le dijo: —Señor, muéstranos al Padre y quedaremos conformes”.

Entonces, en medio de este ring de angustia donde querían llevarse a Jesús, Pedro quería lucharlo, Tomás trataba de entenderlo y Felipe buscaba resolverlo. Esto nos ayuda a entender que muchas veces cuando estamos en aflicción queremos tomar la posición que tomaron alguno de los tres discípulos. Pero mientras Pedro quería lucharlo, Tomás buscaba entenderlo y Felipe resolverlo, Jesús habló diciendo en Juan 14:1 No dejen que el corazón se les llene de angustia; confíen en Dios y confíen también en mí”.

Y es que no se trata de lucharlo, de entenderlo ni de solucionarlo, sino de creerlo. De creer en las promesas de Dios y en lo que Él ha dicho para ti. La mejor manera de pelear nuestras batallas es dejando que Él pelee por nosotros.

Si estás en el ring hoy, yo te digo ¡bájate del ring! Entrégale tus guantes a Aquel que nunca ha perdido una batalla. Deja de desgastarte en tus fuerzas, deja de estar como loco buscando una solución y más bien procura adorar a Aquel que tiene tu solución, porque no se trata de lucharlo, entenderlo ni resolverlo, se trata de creerlo.

Juan 14:11 (RVR)

“Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras”.

 Debemos recordar lo que el Señor ha hecho por nosotros, todo lo que Él ha hecho en nuestras vidas. Él te ha restaurado, te perdonó, te hizo nuevo, te dio una nueva oportunidad. ¿Y qué si las cosas no están funcionando? ¡Ya has visto Su mano obrar a tu favor! Y Él lo va a volver a hacer.

Cuando el diablo te quiera recordar tu presente, tus problemas, tú recuérdale su pasado: Recuérdale que ya el Señor lo exhibió, lo venció y ahora tú no le perteneces a él, sino al Dios Todopoderoso, que es el mismo ayer, hoy y siempre.

Este es el tiempo del contraataque del Reino de los cielos. Si el diablo te ataca hoy, Dios te defenderá. Él lo hará hoy y lo volverá a hacer mañana. Tú no eres una víctima, tú eres más que vencedor. ¡Levántate con valentía y adora al Señor como un vencedor!

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