Presionado Y Alabando

Presionado Y Alabando

Samuel José Arrázola. Julio 28, 2019

Si no has sentido presión en tu vida quizá no haces nada por tu vida, pero todos hemos sentido presión. Hay dos presiones que has vivido o te va a tocar vivir.

Enseñanza.

1.    Presión del mundo:

Vivimos presionados por el mundo, por las finanzas, las enfermedades, los virus, maldiciones generacionales, por nuestros compañeros, etc.

Jesús siempre estaba bajo presión de los líderes religiosos, los fariseos, los maestros de la ley, sus propios discípulos y hermanos, pero nunca se dejó ganar de esa presión.

A veces la presión nos gana y actuamos conforme a la presión en la que vivimos. No te debes mover bajo la presión en la que te encuentras, a veces tomamos decisiones locas por la presión que vivimos, hacemos cosas tontas por estar bajo presión.

Juan 7: 1 – 8 (NTV)

Jesús se encontraba bajo presión, lo presionaban sus hermanos, qué curioso que la presión a veces viene de tus seres queridos. Ellos querían que Jesús saliera y mostrara todo su poder a otro lugar.

Tú no tienes que hacer algo para demostrar quién eres, para demostrar quién eres tienes que ser único, no vivir bajo la presión.

Tú no necesitas hacer algo para demostrar quién eres, porque sólo lo lograrás cuando eres único. Cuando haces algo que no deberías hacer terminas equivocándote y pagando la consecuencias.

Jesús sabía que estaban preparando su muerte, pero Él sabía que no había llegado su momento, así ha sucedido contigo, no ha llegado tu momento de que renuncies, de que tires la toalla o vayas por algo que no merece ser buscado por ti.

Jesús nos enseña que aunque la presión te quiera obligar a algo, no ha llegado tu momento, Jesús sabía que no era su momento de morir, Él sabía cuándo iba a ser entregado, la noche que iba a ser entregado Él sabía lo que iba a pasar.

Quien sabe a dónde va no deja que la corriente lo lleve. Tú no eres diferente al mundo, sólo porque estás en una iglesia, tienes un título de líder, no eres diferente, eres igual, sirvas o no sirvas a Dios, vas a tener problemas, la diferencia está en que cuando ellos tienen un problema no tienen a dónde ir, pero cuando tú y yo tenemos un problema tenemos a Jesús.

Te puedes cuestionar para qué sigues sirviendo, no te sientas mal si te ha pasado eso, si has tenido dudas, preguntas sin resolver en tu vida, los problemas te pueden doler, pero jamás te pueden detener.

Tú puedes hacer pausas, en los momentos difíciles no debes dejar de adorar a Dios, pero sí puedes pausar de guiar a otros si lo consideras necesario.

Jesús hizo pausas, Jesús dudó de morir por ti, el día que fue entregado, el arte de la pausa es impresionante, que el dolor no te detenga para siempre, pero parar por un momento no está mal.

Jesús en Getsemaní la noche que fue entregado le dijo a sus discípulos que fueran a orar, que lo dejaran solo, hizo una pausa donde le preguntó a Dios si iba, si podría no ir, pero ante todo que se hiciese la voluntad de Dios, la cual prevalecerá, porque nada ni nadie puede detener lo que Dios ha puesto en ti.

Somos iguales a otros, tenemos problemas y aflicciones, a veces donde tú solo necesitas un abrazo y las profecías pasan a un segundo plano, eso lo puedes dejar para tu momento privado, al encontrarnos con la persona solo nos falta un poco más de humanidad, darle un abrazo.

Como Cristianos nos volvemos tan religiosos, tan doctos, que perdemos la humanidad, perdemos el corazón, lo más importante es el corazón porque de él mana la vida, ante los problemas de otros lo que debes hacer es dar un abrazo y el Señor traerá consuelo a esa persona.

Que el dolor te duela pero que no te detenga, hay gente que necesita hacer una pausa. Ten fe y esperanza, con Jesús en nuestra vida no es más fácil pero sí es mejor, puede que tengas más problemas pero tienes la solución.

Nunca dudes de su poder, fidelidad y misericordia. Sólo cuando tú haces pausas e indagas más en la personalidad de Dios a causa de tus problemas descubres facetas en Él que nunca habías visto, Dios se revela en ti de una manera como nunca antes.

Yo he aprendido a descubrir a Dios, es más sencillo de lo que parece, no es complicado, tiene siempre algo que dar, en los problemas no busca regañarte, sino sanar tu dolor y seguir peleando por ti esa batalla que en tus fuerzas no puedes ganar.

Dios no envía los problemas, no planifica muertes, son cosas de la vida que suceden, pero Dios nos ayuda en nuestra desesperación.

Pregúntale a Dios para qué y lo vas a poder entender mejor.

2.    La presión de la vida:

Es algo que no podemos negar.

Hechos 12: 1 – 11 (NVI)

Pedro dormía en medo de su problema, no sólo estaba desesperado a raíz de la angustia de que al día siguiente iba a ser enjuiciado en público, sabía que probablemente lo iban a matar, pues a Jacobo ya lo habían matado.

¿Cómo Pedro encadenado, en medio de dos problemas, podía dormir?, ¿cómo alguien en su sano juicio va a dormir en medio de su angustia?.

Pedro estaba en una cárcel, no era cómoda seguramente, estaría sentado sobre concreto o piedra, pero pudo dormir en medio de su desesperación y angustia.

Yo pienso que Pedro viajó al pasado y se acordó y sonrió de una experiencia que tuvo con Jesús y los demás discípulos, en medio de una tormenta la barca se quedó, en medio de dos problemas, Jesús estaba dormido.

Pedro al recordar de que Jesús dormía en medio de la angustia, la tempestad y el problema, seguramente pensó que si a Jesús le funcionó ¿porqué yo no hago lo mismo?.

Dios puede hacer más mientras tú duermes y descansas, porque Jesús vivió lo mismo y Pedro entendió que aunque estuviera encadenado, podía dormir.

Lo natural hubiese sido que las cadenas cayeran y Pedro se levantara, pero la Biblia dice que Pedro se levantó y luego las cadenas cayeron, las cadenas en tu vida no se van a romper cuando Dios quiera sino cuando tú decidas moverte, cuando decidas correr de tus problemas, de tus pecados y desesperación.

Tú vas a ser libre del pecado si huyes de las tentaciones, cuando decidas correr de él, serás libre de tus ataduras mentales cuando decidas correr a la Presencia de Dios.

No eres libre orando, eres libre corriendo, hay batallas que se ganan en oración, pero hay cadenas que sólo son quitadas cuando decides huir de ellas.

Si tú estás en un calabozo y a ti se te aparece alguien en la noche y te pide que te pares, tú le preguntarías quién es, lo cuestionarías, le dirías que va a despertar a los guardias y los van a matar, que se vaya.

Pero Pedro obedeció la instrucción de Dios, el ángel no le mostró a dónde iban a ir, Dios no te muestra nunca el panorama completo de tu vida, porque si te muestra te puedes asustar y te puedes quedar donde estás.

Por eso Dios quiere enseñarte a dar simplemente el siguiente paso y luego el otro y el otro, eso es caminar con Dios, no caminamos por vista sino por fe. Pedro obedeció la instrucción de Dios y la obediencia trajo libertad.

La fe se viste antes de saber la dirección y el destino final, tú vas a llegar a tu destino final el día que decidas simplemente vestirte y dar un paso y dar el otro, porque confías con quién estás.

Tú solo vas a salir de tus cadenas, de tu prisión, cuando simplemente das el siguiente paso, así como Jesús respondió a sus hermanos Pedro sabía que él no iba a morir, que tenía un futuro de predicar la Palabra de Dios, que sobre él se edificaría la iglesia.

En Romanos Pedro seguía vivo, Herodes en cambio no, que fue quien planeó su muerte, todo por la obediencia de Pedro. Al principio estaba consternado pero sabía que era de Dios, le reconoció.

Sabía que era de Dios cuando el ángel tocó su costado, porque él había caminado con Jesús, vivió con Jesús, sabía cómo Jesús habría tocado en medio de un problema.

Si no caminas con Jesús cuando toque tu puerta seguramente no le vas a abrir, porque puedes pensar que es un problema.

¿Tú conoces cuando Jesús toca en medio de un problema?, si lo haces seguramente vas a recibir una sola instrucción, solo dar el siguiente paso, sin preocuparte por el destino.

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