¡Shh, Silencio!

¡Shh, Silencio!

Pastora Maria Paula Arrázola. Marzo 15, 2019

Debes entender que la vida y la muerte las tienes tú en tu lengua, no la tiene el médico, un banco o un trabajo, la tienes tú en tu lengua.

Enseñanza.

Josué 6:1-4,10 (NVI)

Las puertas de Jericó estaban bien aseguradas por temor a los israelitas; nadie podía salir o entrar. 2 Pero el Señor le dijo a Josué: «¡He entregado en tus manos a Jericó, y a su rey con sus guerreros! 3 Tú y tus soldados marcharán una vez alrededor de la ciudad; así lo harán durante seis días. 4 Siete sacerdotes llevarán trompetas hechas de cuernos de carneros, y marcharán frente al arca. El séptimo día ustedes marcharán siete veces alrededor de la ciudad, mientras los sacerdotes tocan las trompetas.

10 Al resto del pueblo, en cambio, Josué le ordenó marchar en silencio, sin decir palabra alguna ni gritar hasta el día en que les diera la orden de gritar a voz en cuello.

Cuando Israel salió de Egipto, el Señor los iba a llevar a la tierra prometida, pero antes había muchas ciudades por las que tenían que pasar, y les dijo que conquistarían una ciudad a la vez. La primera ciudad a conquistar fue Jericó, una ciudad encerrada por dentro y por fuera a causa del miedo que les tenían a los israelitas. Sin embargo, Dios le dio a Jericó en las manos a Josué, y le dio la estrategia de conquista. La instrucción al pueblo fue guardar silencio mientras marchaban alrededor de la ciudad.

Josué conocía perfectamente al pueblo, y sabía que, frente a los problemas y circunstancias, a pesar de haber visto la mano de Dios con milagros y prodigios, se empezaban a quejar. Por eso, la instrucción de Dios fue clara, para conquistar debían guardar silencio.

Los israelitas probablemente tuvieron la tentación de hablar y quejarse, pero se quedaron callados porque esa fue la instrucción de Dios a Josué, y lo que él dijo al pueblo.

Cuando comenzamos a ver que la promesa no se cumple, que se demora el cumplimiento de lo que Dios nos ha dicho, tendemos a hablar las circunstancias y no las promesas de Dios. Le decimos a muchas personas lo que nos está pasando, porque la circunstancia es más real que la promesa que Dios nos dio.

Proverbios 18:21 (NVI)

En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto.

La gente irrespeta la lengua, deberíamos aprender a respetarla, porque tiene gran poder.

Josué aprendió la lección 40 años atrás, cuando Moisés mandó a doce espías a revisar la tierra que iban a conquistar. Escuchó a diez espías hablar las circunstancias con cada detalle, hablaron más de lo malo que de lo bueno que vieron en la tierra prometida. Dos millones de personas no entraron a la tierra prometida a causa de las palabras de diez personas, porque hablaron las circunstancias y los problemas; por cada día que hablaron mal, Dios les dio un año de divagar por el desierto.

Las palabras son semillas de muerte o de vida, son las que serán obedecidas en cualquier reino espiritual. Cuando hablas las promesas de Dios, los ángeles comienzan a revolotear para cumplir esa palabra; pero cuando hablas maldición y duda, los demonios se activan y comienzan a atarte hasta que quedes preso en los dichos de tu propia boca.

Es necesario marchar cada día y las veces que sean necesarias porque la promesa de Dios se va a cumplir. Pero no puedes decir un día una cosa, y otro día otra, porque lo que adelantaste lo vas a retroceder. Mientras marchas en silencio, Dios está trabajando a tu favor. Está prohibido hablar mal si quieres entrar a la tierra de bendición.

Nosotros hablamos lo que tenemos dentro, si dentro de ti hay palabra de Dios, eso va a salir. No hables las circunstancias, rehúsate a hablar lo que ves. Habla bien, habla victoria, bendición, sanidad. Usa las palabras como detonadores de las bendiciones que Dios tiene para tu vida, no prestes tu boca al diablo y sus demonios.

¿De qué te sirve orar y entrar al lugar secreto, si al salir vas a hablar mal?, es necesario sacrificar la lengua en el altar, dominarla, porque la lengua dirige el rumbo de tu vida. Todos tenemos circunstancias y una muralla que rodea nuestra bendición, Dios lo sabe, pero Él dijo que vamos a entrar. Nuestra confesión nos gobierna.

Si quieres llegar a tu bendición, pavimenta tu futuro sobre las palabras de fe, de bendición, de sanidad.

Cuando tenemos al Señor, todo está bien.

En Marcos 5, la hija de Jairo había muerto, Jesús hizo salir a todos los que estaban llorando, y dijo que ella no estaba muerta, sino que dormía. Cuando las voces externas hablan más fuerte que la voz de Dios, tienes que callarlas y sacarlas. Cuando oras la palabra de Dios estas profetizando.

Si una muralla calló rodeándola seis días y al séptimo día caminando siete veces y luego gritando, creo que cada circunstancia y problema se va a solucionar igualmente, al séptimo día vamos a gritar y celebrar.

Antes de que pase en lo natural, tienes que decirlo en lo espiritual. Si dices que la montaña se va a mover, así va a ser. Dios ya nos ha dado la victoria.

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Miguel Arrázola

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